24 de agosto de 2014

OPINIÓN || Don Jerónimo Figueroa




Temporada 2012/2013, primer año de Lobera en el conjunto canario y segundo año de Momo, tras abandonar el Real Betis Balompié. Esa temporada Momo jugó la friolera de 40 partidos, formando por tanto, una pieza clave en el esquema del equipo. No obstante, no era el mismo de otras épocas gloriosas, donde el jugador parecía estar a su máximo nivel de potencial. Renqueante, irregular, sin chispa y sobretodo, sufriendo para adaptarse a una posición no tan natural para el jugador, la banda izquierda. Sin embargo, existen ocasiones mágicas, donde los jugadores acaban ganando una guerra dura, difícil, prolongada en el tiempo... Momo ganó esa guerra.

Temporada 2013/2014, tercer año de Momo en la U.D Las Palmas. Tras el fiasco de la temporada anterior ante el Almería, el equipo se ve reforzado en diversos ámbitos. La llegada de Masoud y la subida de los canteranos Asdrúbal y Tana, dificultan el acceso al once titular y aumentan la competitividad del grupo. Momo, empieza la temporada disputando los primeros partidos hasta la llegada de los últimos fichajes del equipo, cuando empezaría a ver los partidos desde el banquillo. Pero no todo estaba dicho esa temporada, él lo sabía, sabía que debía luchar por jugar, por dar continuidad a su carrera.... 

Y vaya si lo hizo. Aprovechó cada minuto, cada segundo, cada respiro. De menos a más, el jugador poco a poco se iba ganando la confianza del míster y de la afición. Derrochaba clase, elegancia, saber estar, lucha y pundonor, llegando incluso en ocasiones, a ser el absoluto dominador del juego. Su confianza, su ímpetu y su motivación eran visibles al instante en cada acción, en cada acto. Sin lugar a dudas, era él otra vez. La combinación perfecta de aquél chaval ilusionado que salió del equipo de su corazón, de su tierra, junto con la madurez y la concentración propias de un jugador de la experiencia de Momo. Pero... ¿Éste era el máximo potencial del jugador? ¿A partir de ahora bajaría su rendimiento? 

Temporada 2014/2015. El equipo, a las órdenes de Paco Herrera, realiza una de las mejores pretemporadas que se recuerdan del conjunto canario, y  destrozando al UE Llagostera en la primera jornada de liga por un resultado considerado minúsculo –de 2 a 0–, en comparación con el juego vertical, fluido y rápido desplegado por la U.D Las Palmas. 

Momo, con 32 años, realiza un partido absolutamente increíble, convirtiéndose en un auténtico autócrata del cuero. Enseñaba el balón para acto seguido esconderla de sus rivales, a los cuales caracoleaba, amagaba y driblaba. No paró de correr, de animar, de mandar, de pedir la pelota. Era su feudo, era su balón. Los jugadores del conjunto catalán lo comprendieron con el tiempo y desistieron en su intento de robar el esférico de sus pies. Fue un partido titánico, monstruoso, del talentoso y veterano jugador canario, que ha conseguido la mayor de todas la victorias posibles. Ganarse a uno mismo.  

Con todo el respeto del mundo. Yo ya no puedo llamarte más Momo, sería una falta de respeto. Has vuelto de la peor de las batallas, de la peor de las guerras. Muchos van a ella cuando tienen tu edad y pocos, muy pocos, pueden contar su regreso. Es el camino más difícil de un futbolista y tú lo has logrado. Eres un grande entre los grandes, merecedor de todo reconocimiento. Y por ello y más, a partir de ahora, desde este momento, tú serás para mí, Don Jerónimo Figueroa Cabrera, uno de los futbolistas con más talento que ha visto nacer esta preciosa isla, tan preciosa, como tu fútbol...

Foto portada: ©UDLasPalmas.es









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