4 de diciembre de 2016

LOS ERRORES PROPIOS CONDENAN A UN EMPATE QUE SABE A POCO (1-1)



La Unión Deportiva Las Palmas fue capaz de reponerse a un gol tempranero, fruto de falta de tensión competitiva con la que saltó al terreno de juego ante un combativo Alavés. De menos a más, así fue el fútbol de la Unión Deportiva que tuvo 70 minutos para desplegar su fútbol y ocasiones de sobra para dar vuelta a un marcador al que sólo pudo empatar. 

Que Las Palmas lejos del Gran Canaria sale adormecida, anestesiada a los terrenos de juegos rivales, lo sabe usted, querido lector, lo sé yo y lo saben nuestro rivales. Ya lo avisó Quique Setién en la charla previa poco antes del partido a sus jugadores: "¡Hay que evitar la caraja!". Ni caso, los jugadores amarillos fueron incapaces de acortar un Alavés que en los primeros instantes del partido tenía salió como un tren, con la determinación arrolladora de cobrarse ventaja de forma temprana.

Y sus intenciones tuvieron su premio, a los 4 minutos anotaría Alexis Ruano favorecido por una descompensación defensiva en una segunda jugada en donde los jugadores amarillos perdieron la marca y el control del espacio ni mostraron la suficiente intensidad para pelear una pelota que Camarasa no dio por muerta. Del hambre del Alavés y de la calma amarilla nació el primer gol.

Alexis remata al palo el balón que acabaría siendo, en 2ª jugada, el primer gol del partido. Foto: ©LFP.es
Quince minutos le duró la caraja a la Unión Deportiva, en ese tiempo a pesar de jugar con el equipaje naranja chillón  parecía un equipo gris, triste y apagado. Sin luce ni fluidez y excesivamente torpe con el balón en los pies. Poco a poco, cuando los nervios templaron, los jugadores amarillos se fueron encontrando a través del control del balón que, como si un espejo se tratara, les hizo verse reflejados y recordar quienes son.

El equipo amarillo vivió sus mejores minutos en los últimos 25 minutos de la primera parte, favorecidos por un repliegue táctico del Alavés, se vieron con el balón a su antojo llegando a tres cuartos de cancha con cierta facilidad, pero ahí la pradera de Mendizorroza mutaba del verde tapete a un campo de minas, a una trinchera prusiana. La intensidad defensiva del Alavés no permitió que circulara en el balcón del área con la misma fluidez que en otras parcelas.

El Alavés ha exigido a los jugadores de la UD el máximo en cada jugada. Foto: ©LFP.es
A pesar del juego entre líneas que promovía Tana, Viera o Momo no encontraban ningún referente ofensivo, pues Marko Livaja se mostraba desnortado, desorientado, desacertado y perdido en todo momento. Hasta  la media hora de partido no probó al portero del Alavés el equipo canario, no lo hizo mucho más hasta el descanso. El equipo llegaba al descanso con una ligera mejora en su juego, pero generar peligro real en el arco rival sino fuegos de artificio en su área de castigo.

Celebración del gol de Marko Livaja, su tercer tanto en Liga. Foto: ©LFP.es
La segunda parte en su inicio sería un tedio, diez minutos y aparentemente no pasaba nada. Todo era puro centrocampismo, sin agitación en ninguna de las áreas. Hasta que en el minuto 56 una progresión de Hélder Lopes por el carril zurdo acabó con un centro de manual al área donde llegaría Livija que le ganó la posición a su marcador y remató de primera al primer palo. El remate, espectacular, significaba el empate momentáneo y la redención del croata tras su desastrosa primera parte. 

Vicente y Momo en la presión. Foto: LFP.es 
Tras el empate el partido se rompió a favor de la Unión Deportiva, los pasillos de pase que antes parecía inexistentes de repente aparecieron, limpios y bien iluminados, para los "trescuartistas" amarillos. Fue en ese momento cuando el nivel de juego de Las Palmas se elevó, con la vuelta de un circulación de pelota más limpia, aseada y vertical, en definitiva, la recuperación de los signos que identifican al libreto de su entrenador. Con todo el equipo se siguió fajando en defensa contra un Alavés que en la contra y en balones largos buscaba sorprender a un equipo volcado en su área. 

Con su estilo directo, el Alavés exigió máxima atención defensiva a la UD. Foto: ©LFP.es
Los amarillos disfrutaron de varias ocasiones más, ninguna de ellas muy clara tampoco, antes de que las fuerzas se volvieran a equilibrar. Por medio Setién introdujo cambios con Hernán, Mateo y Asdrúbal en sustitución de los exhaustos Montoro, Viera y Livaja respectivamente. Cada equipo busca su gol por sus particulares derroteros, uno por la posesión y el dominio, el otro por el contragolpe y la sorpresa. La tensión se mascaba y en varias ocasiones se hizo presente con algunas pequeñas grescas que no llegaron a nada más. 

Con todo el partido acabó con un empate que premia a un Alavés que se encontró con la habitual "caraja" amarilla como visitante pero que condena a una Unión Deportiva que pagó errores propios y no recibió el premio justo a su esfuerzo e iniciativa en el resto de 70 minutos del encuentro. 




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